Tamara y Jovo, en una decisión familiar tomada junto a sus hijas Sara y Ana, rompieron con su vida en Viena para comenzar a vivir viajando en familia por el mundo.

Se autodenominan “die Weltreisefamilie” (la familia que viaja por el mundo) y en esta entrevista, que pertenece a nuestra serie de entrevistas a las familias viajeras de Koh Phangan nos cuentan sus motivos, sus dificultades, su día a día y su visión de futuro como familia nómada worldschooler.

Jovo, Tamara. Mil gracias por estar conmigo hoy.

¿Cuándo y por qué comenzasteis a viajar por el mundo? ¿Cuál fue el desencadenante?

Tamara: Se dieron muchas cosas. Las niñas no eran muy felices, nosotros tampoco.  A Ana (nuestra hija pequeña) no le iba bien en el jardín de infancia. Le salieron eccemas en la piel y comenzamos a cambiar nuestra alimentación y paralelamente a cuestionarnos qué cosas de nuestra vida no nos gustaban y queríamos cambiar.

Entonces conocimos a la familia Sundance, que vivía viajando por el mundo y se alimentaba de manera saludable y nos encantó. Después supimos de más familias viajeras y nos fascinó la idea. Decidimos probar por  un año: venderlo todo, sacar a las niñas del colegio y de la guardería y ver si nos gustaba.

Jovo: Fue en septiembre de 2015, en Viena, Austria, donde comenzamos. Allí vendimos todas nuestras cosas. Yo diría que hubo muchas razones para esto. Yo trabajaba muchísimo. Tú, Tamara, no eras feliz. Yo tampoco. Las niñas tenían mucha presión en el colegio.

Y nos dijimos que la cosa no podía continuar así durante los próximos 30 años hasta que nos jubiláramos.

Tamara: La idea de viajar era algo que ya teníamos de pequeños. Pero de adultos lo olvidamos. Y cuando apareció de nuevo pensamos que era una idea maravillosa.

Jovo: Sí, nos encanta viajar, pasar tiempo juntos. El año de prueba funcionó muy bien y en seguida nos dimos cuenta de que no queríamos volver a nuestra manera anterior de organizarnos y que preferíamos encontrar la manera de continuar así, viajando en familia.

¿Desde entonces en qué países habéis estado?

Jovo:  Por orden, en Mallorca y Barcelona (España), Austria, Dubai, Tailandia, Bali (Indonesia), Singapur, Kuala Lumpur y Langkawi (Malasia), Sri Lanka, Serbia, Viena, Barcelona, Viena, Pukhet y ahora Koh Phangan (Tailandia).

Mucha Asia, la verdad, je, je.

Tamara: Después de Europa nuestra idea era ir más a América pero como había aquí este encuentro de familias decidimos venir.

¿Vivir viajando por el mundo en familia es como os lo habíais imaginado? ¿Qué es lo que más os ha sorprendido?

Jovo: Buena pregunta…

Tamara: Cuando vives viajando indefinidamente es diferente de unas vacaciones porque te llevas tus problemas habituales contigo, no puedes dejarlos en casa, tu vida cotidiana es el viaje.

Jovo: Nosotros esperábamos ver mucho, vivir mucho juntos y que todo sería súper divertido cada día. Pero cuando viajas con niños suele haber cierto estrés, no es perfecto; también hay discusiones, de repente pasas 24 horas con tu pareja.

Tamara: Sí, antes llevábamos dos vidas diferentes, por así decirlo. No pasábamos mucho tiempo juntos.  Él estaba en la oficina y yo con las niñas. Ahora pasamos todo el día juntos y tenemos que crear un nuevo día a día juntos.

Tenemos que encontrar un equilibrio entre pasar tiempo juntos, con las niñas, queremos que estén bien y también queremos trabajar, para tener algo de lo que vivir.

Jovo: Pero en general todo ha superado nuestras expectativas en cuanto a cosas que ver y que experimentar. Monzones, lluvia, ballenas, diferentes culturas… hemos vivido muchas más cosas de las que yo por lo menos esperaba.

Me gusta pararme y valorar los momentos, un momento cualquiera. Por ejemplo es miércoles, 9 de la mañana y nos estamos preparando para ir a la playa… Cuando normalmente yo tendría que estar en la oficina en una hora, las niñas en el colegio…

Los momentos cualquiera son un lujo. Y no tiene por qué tratarse de nada especial, de ningún resort lujoso, etc.

Tamara: Sí, lo que ha cambiado es eso: que el día a día es algo especial, no hay que planificarlo de manera aparte. Cada día es una aventura, algo nuevo.

Jovo: Y al ser un viaje sin planificar puede ser un poco estresante, siempre buscar alojamiento, dónde comer, transporte… Si quieres cuidar el presupuesto pero que sea un lugar decente hay que tener en cuenta cierto estrés.

Nosotros ya lo hemos probado todo… Desde cosas lujosas hasta muy baratas y ahora buscamos el punto medio. Ya sabemos lo que nos gusta y lo que no, después de un año de experimentar.

En general la vivir viajando en familia no es como uno se lo imagina. Normalmente uno piensa que todo es estupendo y maravilloso. Sí hay seguro una parte maravillosa pero también hay que ir a comprar todos los días y hacer las tareas cotidianas.

Pero todo se hace de una manera más agradable y muy flexible. Puedes elegir estar en un lugar donde no haga frío, repartirte las tareas como quieres.

Tamara: Tienes mucho más poder de elección.

Jovo:. Y también hemos comprobado un cambio muy importante. Y es la inmediatez. Si estás en el trabajo (en la oficina) y no quieres hacer algo puedes posponerlo. Pero si estás de viaje tienes que decidir si quieres ir a un lugar o no, no puedes posponer la decisión, porque hay que reservar.

Tamara: también las consecuencias de esa decisión son inmediatas y no puedes eludirlas. Si no te gusta el lugar al que has ido no puedes echarle la culpa a nadie o negar tu responsabilidad.

Jovo: Y aunque intentes planificar el viaje a la perfección los viajes no son para nada perfectos.  De repente un vuelo se cancela… o acabas en un lugar que no tenías previsto. Pero siempre es algo diferente, una aventura, y así nos sentimos vivos de alguna manera…

 ¿Qué es lo más difícil de haber elegido este camino?

Tamara: Para mí lo más difícil es encontrar el equilibrio para que seamos todos felices. Como padres somos responsables de nuestras hijas y queremos que les vaya bien a ellas y a nosotros pero me parece difícil encontrar un equilibrio. Es mi gran objetivo.

En casa tomamos todas las decisiones juntos, hablándolas. Yo quiero tal, yo cual… Y a veces además es difícil saber qué es lo que queremos, después de que en la escuela se hayan tomado tantas decisiones por ti.

Jovo: Para mí lo más difícil al principio fue gestionar esa libertad. Pasamos de tener cero libertad a tener un 100%. Qué hacemos hoy, cuál es el plan, qué queremos ver…. Por ejemplo: estábamos en Bali y no sabíamos qué hacer, si ir a Australia, a Malasia etc. Como dice un dicho en alemán “la tortura de la elección” (“Die Qual der Wahl“).

Tener una libertad casi absoluta, incluso para poder coger y largarte mañana a México, y despúes a EE.UU., puede ser difícil.

Tamara: Bueno, sí hay una restricción económica.

Jovo: Sí, la hay. Pero en el momento puedes elegir diferentes lugares a los que ir. Y hemos aprendido a gestionar esa libertad. Yo diría que para mí esto ha sido lo más difícil.

Tamara: Y seguimos aprendiendo constantemente je, je, je.

¿Cómo organizáis entonces el día a día? Tiempo de trabajo, en familia, excursiones, tiempo individual, etc.

Jovo: Tenemos mucha más seguridad en esto que al principio. Y lo que hacemos es intentar seguir el ritmo de la familia.

Tamara: No nos ponemos el despertador. Encuentro que es muy importante para las niñas dormir todo lo que necesitan.  Nos levantamos (tampoco muy tarde) y nos organizamos para desayunar algo sano. Y después vemos qué tenemos que hacer, qué tareas, qué trabajo, también qué quieren hacer las niñas, qué necesitamos. Y en función de esto nos organizamos.

Solemos pasar el día juntos y trabajar más por la noche o a primera hora si nos levantamos pronto.

Jovo: Eso es. No hay ningún día típico para nosotros porque ningún día es igual al otro. En general organizamos la comida y cuando comemos es un poco tiempo familiar en el que hablamos de los intereses de cada uno. A dónde queremos ir, a quién queremos ver, etc.

Nuestras hijas son también ya mayores (13 y 6) y a veces buscamos un rato para irnos a tomar algo nosotros en un lugar cercano. También pueden ir solas a la piscina a veces y así trabajamos también.

Con el trabajo nos repartimos bastante bien, me parece.

En general todo tiene que estar bien para todos. Es decir, si alguno no se encuentra bien, se aburre o qué se yo, pensamos qué hacer e ir mejorando.

No hay un día típico porque hacemos excursiones diferentes, que planificamos y acordamos antes.

En general hacemos mucho lo que nos apetece, decidiendo en familia.

Tamara: También cambiamos mucho de opinión je, je.

¿Os habéis vuelto más flexibles que al comienzo del viaje?

Jovo: No, al principio disfrutamos mucho de nuestra libertad. Buscábamos nuestro ritmo. Ahora no sé si tenemos un ritmo perfecto pero sí con el que todos estamos a gusto. Todos nos sentimos libres.

Tamara: Sara tiene 13 años, la adolescencia. Una edad que puede ser algo difícil; lo fue al principio, pero como podemos hablar mucho las cosas la verdad es que ahora todo funciona muy bien. Creo que es importante hablar. Naturalmente siempre puede haber problemas pero a nosotros nos funciona.

¿Cómo financiáis vuestros viajes por el mundo?

Jovo: Por ahora vivimos todavía de ahorros. Yo provengo del ámbito de la inversión y las start-ups y tengo inversiones en dos empresas distintas. He asesorado a empresas e inversores y adquirido unos conocimientos que ahora uso para mis propias inversiones.

Pero vivimos de ahorros por ahora y tenemos tres proyectos que lanzaremos en un máximo de mes y medio. Estamos preparando nuestro Familien Weltreise Kongress (Congreso para familias que viajan por el mundo) y detrás de este proyecto hay 2-3 negocios que queremos probar.

Es importante que sea algo que se adapte a nosotros.

Tamara: Sí, exactamente. Estamos buscando algo que se adapte a nosotros.

Jovo: Algo con lo que nos identifiquemos y que nos pueda financiar.

Vivir viajando en familia por el mundo: ¿cómo se sienten vuestras hijas así?

Jovo: Yo creo que en general son muy felices. Aunque hay momentos en que nuestra hija Sara (la mayor, 13 años) echa de menos a sus compañeros de colegio o simplemente gente de su edad.

Tamara: Echa de menos a gente de su edad. A veces nos dice que le volvemos locos y que necesita hablar con gente de su edad. Y entonces escribe a sus amigos… O aquí también encontró algunas chicas de su edad. Sí que está en contacto con gente de su edad.

Jovo: En general son muy felices. Aunque la decisión de vivir viajando la tomamos nosotros, a ellas les preguntamos antes; en su momento les consultamos si querían ir de viaje con nosotros por el mundo, dejar el colegio.

Y tenemos una conexión muy fuerte. Pero a la vez también están muy abiertas y son muy capaces de relacionarse con otros niños.

Tamara: Disfrutan de la libertad. La escuela y el jardín de infancia constriñen mucho y con nosotros tienen ahora mucha libertad (aunque también tengamos reglas, claro).

Jovo: Si les preguntamos si quieren volver al colegio nos dicen que no, que de ninguna manera. Y yo creo que es porque sienten esa libertad todavía más que nosotros. Especialmente nuestra hija mayor que ha conocido el sistema del colegio, con exámenes todas las semanas; aunque ella era buena estudiante no estaba a gusto.

No disfrutaba. Y yo creo que disfrutar es esencial en la vida. No se suele valorar pero yo pienso que es muy importante.

Cuando hacemos las cosas sin disfrutar hay algo que falla, aunque sea en las tareas cotidianas. Pienso que en general tenemos que estar a gusto con lo que hacemos, identificarnos con ello.

Algunos de mis antiguos compañeros de trabajo, por ejemplo, no disfrutaban, estaban cansados de la vida, a disgusto. Otros parecían disfrutar. ¿Y de qué depende? Pienso que cada uno tenemos que ver qué nos gusta y que no y adaptar lo necesario para sentirnos a gusto. Y de esa manera automáticamente disfrutas.

¿Cómo aprenden vuestras hijas?

Tamara: Bueno, pues al principio la verdad es que le dimos muchas vueltas a cómo aprenderían las niñas. A mí me gustan mucho los libros. A Ana también y el año pasado nos llevamos una maleta grande entera llena de libros.

Pero apenas los miramos. Después de unos cuantos meses viajando paramos en Viena y teníamos pocas actividades para hacer. Pero había una biblioteca cerca y las niñas leyeron un montón de libros, escribieron…  Digamos que recuperaron todo lo que no habían hecho. Aprendieron tantísimo que nos dimos cuenta de que no teníamos que preocuparnos tanto. Son como esponjas y aprenden todo lo que necesitan.

Y viajando aprenden tantísimo.

Jovo: Nos definimos como Worldschoolers. Queremos enseñarles el mundo. No hacemos hojas de ejercicios, ni les decimos de 8 a 9 tienes que leer este libro o tienes que hacer estos ejercicios de matemáticas. Ellas aprenden automáticamente. Vienen a nosotros y las apoyamos.

Funciona muy bien porque cuando se interesan por algo el aprendizaje viene de manera automática.

Por ejemplo yo les propuse ir a ver ballenas en libertad, en el mar. Y se entusiasmaron. No se lo creían. Comenzaron a mirar en internet.

Tamara: Se hacían muchas preguntas. Querían saberlo todo.

Jovo: Y digamos que a través de sus preguntas trabajamos todo lo relativo a las ballenas. Y es una sensación muy bonita. Sin presión, sin estrés.

Tamara: También por ejemplo con las matemáticas. Cuando cambiamos de país cambiamos de moneda y las niñas hacen el cambio automáticamente, con lo cual aprenden un montón sin tener que hacer nada nosotros.

Los idiomas lo mismo, los integran de manera automática.

Jovo: Es algo increíble. Nosotros no hacemos presión ninguna. Y por ejemplo nuestra hija de 6 años, cuando estuvimos en Viena leía 6 o 7 libros a la semana.

Tamara: Sí que pensamos en cosas que les pueden interesar y se las proponemos. No les imponemos pero sí ayudamos en cierto modo.

Es súper interesante. Porque en nuestra hija mayor tenía dificultades con la lectura en el colegio. Y en cambio nuestra hija pequeña ha aprendido a leer ella sola, por su propio interés y fue una gran sorpresa.

¿A día de hoy cuál es vuestra razón principal para vivir viajando? ¿Es la misma que al comienzo o quizá ha cambiado?

Jovo: Yo creo que los objetivos iniciales no han cambiado. Queríamos tener cierta libertad…

Tamara: Y pasar tiempo juntos.

Jovo: Y pasar tiempo juntos. Quitarnos de encima las presiones en definitiva.

Estos eran nuestros objetivos y no ha cambiado.

Tamara: Poder decidir sobre nuestro día a día sin que nadie nos diga lo que tenemos que hacer. Determinar nuestra vida.

Jovo: Ahora no me puedo imaginar volver a la vida de antes.

¿Una anécdota de vuestra vida viajera?

Jovo: Nuestro choque cultural en Sri Lanka. Como europeos que somos teníamos ciertos planes previstos. Queríamos pasar allí un mes y hacer un tour concreto.

Y resulta que llegamos a Nuwara Eliya y era festivo y casi no podemos salir de allí. Habían organizado una carrera y todo estaba cortado. Teníamos un billete para el tren ya cogido pero nadie, ningún taxi quería llevarnos a la estación.

Nos decían “no, gracias, prefiero ver la carrera, no me interesa”.  Incluso proponiéndoles pagar 10 veces el precio habitual no querían llevarnos.

En nuestra cultura se suele pensar que con el dinero se consigue todo…

Tamara: Ellos simplemente querían estar en la fiesta, como todos, y lo demás no les interesaba.

¡Mil gracias, Jovo, Tamara, por esta entrevista!

Podéis encontrar a Jovo y Tamara en su página web (en alemán), su web para el congreso online de familias viajeras (en alemán) y en Instagram.

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