con-los-pasaportes-en-la-mano

Hace casi dos meses destapábamos el misterio del destino de nuestro próximo viaje largo en familia, un viaje iniciático, puesto que será el comienzo de una etapa (no sabemos cómo de larga) en la que no tendremos lugar base. Hmm… salto al vacío 😉

Desde que compramos nuestros billetes a Bangkok, para movernos durante 6 meses por el Sudeste Asiático, los preparativos para la inminente marcha (nos quedan sólo unas pocas semanas para dejar Alicante, sin vuelta prevista) se han ido acelerando.

Este viaje de 6 meses a Asia supone una ruptura y un redireccionamiento drástico. Pero, sobre todo, apoya nuestra intención desde hace varios meses y nuestro deseo profundo desde hace años: queremos viajar y reenfocar y reorganizar nuestra vida para poder llevar a cabo nuestro día a día en familia independientemente del lugar en el que estemos.

Queremos estar en movimiento y poder hacerlo sin ataduras.

Esto no quiere decir que llegado un momento, sea cuando sea, en seis meses, en tres años o en diez, decidamos establecer otro lugar base en el que vivir y desde el que movernos; pero sí que tenemos claro que queremos soltar lastre ahora para comenzar a movernos más ligeros y gozar de la posibilidad de ir decidiendo sobre la marcha qué queremos hacer.

En este post os quiero poner al día de nuestros preparativos. De cómo estamos haciendo para reducir todo lo que contiene nuestra casa de 2 plantas + desván (total casi 300m2) a 10-15 cajas mas nuestras maletas.

De qué papeleos o trámites estamos haciendo.

Y de cómo nos sentimos.

Allá vamos…

 Soltar lastre: ventas por whatsapp, wallapop y mercadillos

Por suerte no es la primera vez que deshacemos una casa para quedarnos con unas cuantas cajas. Hace exactamente 7 años, por estas fechas, estábamos en las mismas. Se ve que lo nuestro va por septenios…

Desde hace como un mes he puesto mucho de mi empeño en deshacerme de todo lo que no necesite y rentabilizarlo. Esto significa vender todo lo vendible, si es posible a mitad de su precio original. Así financiamos un trocito de nuestra vida, futura o actual y quien compra también se lleva algo a muy buen precio.

Vamos a vender todos los muebles de la casa, a excepción de un par de muebles de los niños, bien porque ellos desean conservarlos, bien porque nos parece que pueden ser útiles como referencia suya en el futuro. Por eso mismo vamos a guardar los juguetes más importantes, los que más usan.

Como sólo nos quedaremos con unas cuantas cajas y con ese par de muebles hemos tenido que hacer limpieza y selección de la ropa que realmente usamos. Ídem de libros, pequeños electrodomésticos y recuerdos.

Laventa de muebles está funcionando genial por nuestra zona. Directamente a través de grupos de whatsapp locales ya tengo vendidos prácticamente todos. Existe una gran demanda, que probablemente se deba a que vendemos a muy buen precio y a lo lejos que pilla de aquí Ikea.

La ropa, juguetes, pequeños electrodomésticos y utensilios varios que realmente no usamos también se están vendiendo bien. Hago ventas en los grupos de whatsapp y paralelamente en wallapop, donde consigo vender normalmente a mejor precio.

De todas maneras, wallapop no es algo que me vuelva loca. Mi experiencia con la aplicación no me acaba de convencer. El primer problema es que  estamos en un lugar algo apartado de la ciudad (en Madrid las ventas por wallapop funcionan mucho mejor, por ejemplo), con pocos habitantes y por tanto pocos potenciales compradores.

Por otra parte, la aplicación de wallapop tiene varios fallos, entre otros no muestra los mensajes nuevos si no la abres.  Es fácil no acordarse de abrirla y que pasen varios días sin darte cuenta de que has recibido nuevos mensajes.

Y por último, quizá debido al retraso en las notificaciones y a la anonimidad que proporciona, a veces encuentro que es un lugar bastante propicio para dejar ventas a medias sin explicación alguna, incluso cuando ya estaban acordadas, lo cual no me convence como algo sistemático, la verdad.

En algún momento me instalé vivvo (la aplicación de Segundamano) pero no me parecía que aportara más que wallapop.

También organicé hace unos días un mercadillo en casa, para dar salida a ropa y utensilios varios… Una situación de la que ahora me río pero que me quitó bastante tiempo. Resulta que busqué todo lo por ahora vendible y lo coloqué en la entrada y parte del salón de mi casa. Bien colocadito.

Pues creo que en todo el día se pasaron unas 12 personas.

Pero lo mejor es que cuando empecé a darme cuenta de que la idea del mercadillo en casa no triunfaba demasiado me puse a hacer fotos e intentar vender las cosas por los grupos locales de whatsapp. ¡Y funcionó realmente bien! Pero era más que curiosa la situación de vender virtualmente desde mi puesto físico.

Será que los tiempos cambian :-).

Aun así, por si acaso pasa alguien todavía, sigo teniendo cosas a la venta, jeje…

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Burocracia: pasaportes, carnet de conducir internacional

El primer trámite es el pasaporte, que acabamos de renovar hace un par de días. Es requisito previo para el resto de documentos.

Visado: como nuestra intención es estar en Tailandia, en principio más de un mes, necesitamos un visado de turista de entrada única, que tiene  una duración de 60 días, prorrogable 30 días más. Tenemos pendiente hacer este trámite ya dentro de poquito. El visado tiene una validez de 3 meses desde su expedición.

El resto de visados iremos viendo sobre la marcha, según a dónde queramos ir.

También necesitaremos hacernos el carnet de conducir internacional. Parece ser que no es algo que te soliciten en Tailandia cuando alquilas un coche. Pero si hay algún control y ven que no lo tienes pueden ponerte multa. Y en caso de accidente sería como si no tuviéramos carné de conducir.

Vacunas: el derecho a elegir

Este es el título de un libro sobre la vacunación, que resume lo que pensamos. Y ahora que vamos al Sudeste Asiático hemos decidido ponerles a los niños alguna que otra vacuna.

Pero aquí lo de vacunar a la carta no se lleva y por tanto es muy difícil conseguir sueltas las vacunas que quieres. Todo una trabajo que me está llevando mucho tiempo y que no sé si tendrá los resultados que deseamos.

Emociones a flor de piel: los niños

Los niños nos hacen de espejo (reflejan nuestra personalidad y nuestro sentir) y a la vez lo que ellos viven puede llegar a removernos hasta la última entraña.

Chico y Nana han hecho buenos amigos aquí y tienen costumbres y un espacio educativo que les gusta. Es algo bastante probable que viajar pueda gustarles tanto o más. Pero que salgamos ahora de donde estamos se les hace raro. Chico lo tiene asumido, aparentemente. Nana dice que ella no se va.

Yo me veo muy sensible a cómo lleven ellos la salida. ¿O son ellos los que sienten que a mí me cuesta? ¿Qué es antes, el huevo o la gallina?

Jajaja, en todo caso esto es un salir de la zona de confort… ¿Quién hablaba de que fuera a ser fácil? 😉

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Amar desde el miedo: la familia

Por último, la preocupación de la familia.

Es lógico. Lo entiendo perfectamente. Pasaremos a estar en un terreno desconocido y lo desconocido puede dar miedo.

Pero ir superando los miedos es uno de los retos que nos hace crecer. Cada uno de nosotros necesitamos superar nuestros propios miedos.

Es normal que nos sintamos afectados por lo que haga nuestra familia. Pero es imprescindible llegar a aceptar que cada persona tiene su vida y su derecho a vivirla a su manera. Y lo digo como madre a la que a día de hoy le cuesta ir soltando proporcionalmente a lo que mis hijos necesitan experimentar solos.

En fin, este es un tema interesante y peliagudo del que me gustaría hablar en otro post que tengo planeado, acerca de los límites interpersonales.

Hecha la crónica pre-viajera, me despido desde nuestra central de expedición de documentos oficiales, nuestra agencia de viajes, nuestra tienda de segunda mano, nuestro nido-catapulta hacia Oriente… 🙂

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