escuelas de familia

Sí, soy adicta. A bastantes cosas ;-), pero hoy vengo a hablaros de una adicción en concreto. Mi adicción a las escuelas de familia. Mondo dice que soy adicta a los cursos, y no le falta razón. Pero es que este tipo de cursos en concreto ejerce mucho poder de atracción sobre mí, no me puedo resistir, ains.

Una escuela de familia es un grupo de trabajo que se reúne con cierta periodicidad (mensual, quincenal o semanal normalmente) para trabajar, acompañado de un@ especialista (psicólogo, educador…), temas relativos a la crianza de nuestros hijos, desde una perspectiva respetuosa y consciente.

Al poco de nacer Nana estuve leyendo “Padres liberados, hijos liberados”, de Adele Faber y Elaine Mazlish. En este libro, la protagonista relata sus “reuniones de madres” con el doctor Ginott, explicando todo lo que allí aprende y cómo lo aplica en casa, éxitos y fracasos.  El doctor Ginott, psicólogo, conferenciante y escritor, estaba dotado de una habilidad especial para transmitir y escuchar. Tras esta lectura quedé enamorada de la fórmula de encuentro con otras madres y padres, de poder escuchar, compartir, expresar en confianza, desahogarse, aprender…   siempre en compañía de un auténtico especialista en el tema.

Así que cuando llegué a la Marina Alta y escuché hablar de la escuela de familias de Laura Díaz de Entresotos (Educación consciente), no dudé en apuntarme. Esto fue el curso pasado, y la experiencia fue genial.  Muy interesante y productiva.  Tanto, que aunque Laura se fue a vivir a Barcelona, quienes estábamos en escuela de familias con ella hemos querido continuar, en la distancia, en un formato que hemos bautizado Tele-escuela de familias.

Y hete aquí que, mientras acababa de configurarse nuestro nuevo modo de trabajo a distancia con Laura, la tienda Ecosomnis volvió a  organizar  otra escuela de familias, nada más y nada menos que con la psicóloga Yolanda González, que es muy conocida en toda España por su trabajo con grupos de padres. Así que no me lo pensé mucho…

Ni que decir tiene que también estoy encantadísima de poder acudir a estas reuniones. Por supuesto, cada experto tiene su estilo personal, que aporta a cada escuela de familia. Así que con Yolanda es una experiencia muy diferente a la que viví el año pasado, pero igualmente enriquecedora.

En el próximo post me gustaría contaros algunos de los principios clave, para posicionarnos en nuestra actitud con nuestros hijos, que nos ha transmitido Yolanda González en sus reuniones.

Mientras tanto, os dejo con mi sensación general tras este año y medio de asistencia a estas reuniones.  Os cuento que por una parte me siento muy entusiasmada, porque en casa aplicamos, muy poquito a poco, lo que vamos aprendiendo, y vamos notando cambios muy positivos. También me siento muy satisfecha, a nivel personal, porque la psicología me resulta tremendamente interesante, y poder escuchar y practicar de modo tan inmediato me parece un privilegio. Y por último, os cuento que, supongo que como en cualquier aprendizaje, conforme adquieres más conocimiento sobre algo, también adquieres más consciencia de de todo lo que te queda por aprender… Y yo, en sentido figurado, me voy sintiendo como si de repente me hubieran puesto unas gafas especiales, con las que veo muchísimo más de lo que antes veía. Mi campo de percepción se ha ampliado al doble, con lo cual veo más claras ciertas soluciones, pero también percibo muchísimos más problemas a mi alrededor, y especialmente en mi, de los que antes veía.  Aunque esto no me lo tomo como algo negativo, porque realmente el primer paso para cambiar algo es darse cuenta de ello.

Y ahora, por favor, contadme, ¿conocíais la fórmula de las escuelas de familia? ¿Tenéis experiencias en alguna? ¿Cómo os sentís participando en ellas?

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