Hoy tenemos con nosotr@s, en el té de las 5 preguntas, a Laura Mascaró.

Para quienes no la conozcáis, Laura es una polifacética madre de dos niños que cree firmemente en que el aprendizaje es parte integrante de nuestra vida.

Siguiendo esta máxima y aplicándola también a lo profesional, combina en el día a día sus tres pasiones: el derecho, la comunicación y la educación.

En la red podéis encontrarla en sus vídeos de Youtube o podéis visitar la página de su taller de desescolarización interior.

Laura, muchas gracias por tomarte este té con nosotros. Por cierto… ¿Qué té o infusión te pides?

Soy más de café. Solo. Pero ya que me invitas a un té, me pido un roiboos con canela.

¿Una anécdota de algún viaje en familia…?

Una anécdota que siempre recordamos con mucho cariño es de cuando mi hermano y yo estuvimos en Nueva York. Creo que yo tenía 13 años y él 15.

Cuando visitamos el Empire State Building, nos separamos del grupo con otro amigo y subimos hasta la terraza ¡¡caminando!! Nuestro amigo se adelantó un poco y, cuando llegó arriba, empezó a reír a carcajadas. No sabíamos qué pasaba pero nos apresuramos para subir el último tramo de la escalera.

Al llegar, encontramos a nuestro amigo con una vigilante de seguridad. Ella le preguntó dónde estaba su ticket. ¿Qué ticket?, dijimos.

Resulta que para subir había que comprar una entrada, subir en el ascensor y, si querías, después podías bajar caminando. Pero no estaba previsto que la gente subiera caminando y, de haberlo estado, habrías tenido que pagar antes de entrar.

Básicamente, nos habíamos colado sin saberlo.

A la mujer le hizo gracia y habló con el encargado del ascensor para que nos dejara bajar.

Viajando con mi hijo tuvimos una anécdota graciosa, también en América, cuando estuvimos de ruta durante casi dos meses visitando varios países.

Hubo algo de choque cultural, lingüísticamente hablando, cuando en Puerto Rico dijimos que había “bichos”, pensando en mosquitos y demás y no sabíamos que para ellos un “bicho” es un pene…

También nos llamaron la atención las señales de “stop”, que allí decían “alto” y en México decían “pare” (¿o era al revés?).

En México me dijeron que podía tostar el pan en la “estufa”, que para mí es un aparato que sirve para caldear la habitación, pero para ellos es el fogón de la cocina.

Básicamente tuvimos anécdotas de este tipo durante las 7 semanas que duró el viaje y aún nos reímos al recordarlo.

Si pudieras viajar en el pasado y hablar con tus padres, ¿les pedirías que hicieran algo diferente?

Si pudiera viajar al pasado no hablaría con mis padres ni para pedirles la hora. Si algo he aprendido de la ciencia ficción es que los viajes en el tiempo los carga el diablo y que es mejor dejar las cosas como están. Incluso las que nos parecen negativas o mejorables.

Pero entiendo que la pregunta no es literal, así que la respuesta en serio es: puestos a soñar podría pedirle a mi padre que no viajara tanto y estuviera más en casa con nosotros. Por trabajo pasaba muchas semanas al año fuera y yo no siempre lo llevaba bien. Pero incluso esa circunstancia ha contribuido a forjar nuestro carácter.

Yo es que en general acepto bastante bien todo lo que la vida nos ofrece y tiendo a buscar el aspecto positivo en todo aquello que, a priori, parece negativo y podría apetecer cambiar o eliminar.

Creo que hay una razón para todo y que todas las circunstancias, los hechos y las personas que se cruzan con nosotros tienen un sentido y son una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Así que no les pediría que cambiaran nada. Sé que hicieron siempre lo que consideraron que era mejor para nosotros y eso me basta.

¿Cuál es el paso más importante que has dado en tu vida laboral?

Ahora la tendencia es aconsejar que te dediques a aquello que te guste, prácticamente te empujan a tratar de convertir tus aficiones en tu profesión, pero yo siempre he trabajado en lo que he querido así que no tengo ese tipo de historia.

Poco después de cumplir mi sueño, que era tener mi propio despacho de abogados, me empezó a llegar gente que solicitaba un servicio muy concreto que yo no había ofrecido: querían asesorías de desescolarización, tanto de legalidad como de pedagogía.

Me pedían que escribiera artículos, que diera conferencias, que concediera entrevistas y demás. No sé si fue el paso más importante, pero sí fue el más complejo: aceptar que aunque yo había logrado lo que tanto se anhela hoy en día (dedicarme a lo que me gustaba, que era la abogacía), Dios tenía otros planes para mí.

Tuve que desapegarme de mis sueños, de mis deseos y de mis planes y aceptar que la vida me estaba ofreciendo otra alternativa. ¿Y sabes qué? La alternativa ha resultado mucho mejor que mis planes 😉

Así que ahora que también hago formaciones de finanzas personales y carrera profesional, me cuido muy mucho de aconsejar a la gente trazar un plan y luchar contra viento y marea hasta realizarlo.

Más bien procuro hacerles ver qué se les está ofreciendo que quizás no estén viendo o no estén valorando. Qué puedes hacer con lo que tienes, ésa es la idea.

Eso intento enseñar también a mis hijos, por supuesto.

Libertad para ti es…

Responsabilidad.

Es tomar decisiones teniendo presente que todos mis actos tienen consecuencias, positivas y negativas, para mí y para otros. Que somos libres para obligarnos. Que nunca debemos obligarnos traicionando nuestros principios. Y que el fin nunca, nunca, justifica los medios.

Muchas gracias, Laura, por este té. Encantados de conocerte más a través de nuestras 5 preguntas.

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