arroz con gomasio

Hasta hace aproximadamente un año me había negado a hacer ninguna dieta restrictiva. Tenía la sensación de que el hecho de apartar conscientemente algunos alimentos me provocaría más ansiedad que beneficio, y me resistía.  Además,  a pesar de ciertas molestias recurrentes no había podido emprender ninguna depuración en los últimos tiempos, porque éstos habían transcurrido entre embarazos y lactancias.

Pero hace un año, debido a un problema de salud, no grave pero sí bastante molesto, comencé con varias restricciones: fuera azúcar, fuera levaduras químicas y fuera lácteos. Todo un reto. Pero el experimento fue positivo y aquellas  molestias desaparecieron.

Hecha esta prueba, tenía abierto (psicológicamente) el camino a las dietas. Además, como ya no soy madre lactante, por fin me podía permitir una limpieza. Y ocurrió que, a causa de otra molestia diferente, me recomendaron un programa de depuración intestinal  por internet, que acabé haciendo.

Fue a principios de diciembre cuando me apunté al programa de depuración intestinal Salud intestinal paso a paso. Compré todos los ingredientes, en su mayoría orientales (entre ellos miso, kuzu, umeboshi, jengibre…) y muchas hierbas. Me encontraba ilusionada pero también bastante tensa, porque aunque había probado a restringir alimentos, y aunque me sentía cómoda mentalmente, esto iba mucho más allá: eran comidas fijas, a horas fijas; todos los días las mismas secuencias y cantidades. ¿Podría? Pues pude a medias (“jain”, como dicen los alemanes, que sería una mezcla entre sí y no). Aguanté 5 días,  y al quinto, viendo que pasaba más hambre de la que me había imaginado y que, estando ya a mediados de diciembre, me iba a tocar plantarme en diversos eventos sociales, sin poder comer, o con mi tupper de “extravagancias”, desistí. Mejor dicho, lo pospuse.  Como este programa de depuración comienza todos los meses, decidí hacerlo en enero, ya pasadas las fiestas. Me retiré, es verdad que algo derrotada y con ganas de “revancha” conmigo misma, pero me llevaba más de lo que pensaba. Ya conocía las recetas, los ingredientes, los ritmos…

Y cuando llegó enero me puse en marcha como si lo hubiera dejado el día anterior. Tenía mucha menos tensión mental y estaba más que decidida a sacarle todos los beneficios a la dieta. Nada más comenzar, empecé a notar como mi cuerpo se acostumbraba a la comida, pasmosamente rápido, y cómo la sensación de hambre del principio, desaparecía. Me sentía bien, ligera, sin mis molestias habituales, y sobre todo poderosa, por estar llevando a cabo la dieta sin problemas.

Las recetas me gustaban, eran algo muy diferente a lo que estoy acostumbrada a cocinar, especialmente por dos elementos básicos: el jengibre y el arroz integral de grano corto. El jengibre es algo que normalmente no está presente en mi dieta, salvo algún té que otro. Y el arroz integral de grano corto tampoco solía cocinarlo (antes de la dieta) porque preferíamos en casa el arroz basmati (integral eso sí).

Y resulta que cuando acabó la dieta me encontré con una especie de enganche nostálgico a la dieta depurativa. ¡Es increíble cómo el cuerpo se da cuenta y reconoce lo que le hace bien!

Así que aquí me tenéis, todavía desayunando la mayor parte de los días un batido depurativo e incluyendo alguna receta depurativa más siempre que puedo. Ah, y deseando que esté preparada la segunda fase del programa, que incluye un tratamiento de pro bióticos, para limpiarme todavía más a fondo.

Porque en este programa, no lo he mencionado todavía, se trata de una limpieza integral, de cuerpo y mente. Cada día tiene un leitmotiv que te lleva a plantearte cuestiones esenciales para tu depuración mental.  Es un viaje hacia ti mism@. Abandonar viejos hábitos alimentarios por unos días a la vez que abandonas viejos patrones mentales.  Por eso, es habitual necesitar, durante muchos de los días que dura la depuración, no estar tan presente socialmente. El simple hecho de no poder compartir los alimentos habituales ya te hace aislarte, pero es que en el fondo no es evitar solo alimentos, sino conductas, actitudes y personas.

En mi caso, los últimos días de la dieta se fundieron con los comienzos de mi cambio de casa, con lo cual no abarqué la parte espiritual de la limpieza tan a fondo como hubiera querido.

Pero  lo dicho, yo estoy deseando repetir.
Os dejo el enlace del programa, para que le echéis un vistazo
http://saludintestinalpasoapaso.com/promocion/

Como os contaba, comienza todo los meses un grupo nuevo. Y cada depuración dura 11 días. El portal está muy bien organizado, muy claritas las recetas, con vídeos y explicaciones. Y también tienen un grupo de facebook para hacer comunidad y compartir dudas y experiencias entre los que nos depuramos a la vez.

Así que esta es mi experiencia con la dieta depurativa “Mejorando mi salud intestinal”. ¿Tenéis vosotros alguna experiencia con una limpieza similar o no tanto? ¿Cómo os ha ido con ella? ¡¡Contadme!!

¡Salud y limpieza!

 

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