worldschooling

¿Os imagináis que de pequeños hubierais estado viajando durante largo tiempo con vuestros padres y quizá hermanos, cambiando de lugar, conociendo diferentes idiomas y culturas y sin asistir a la escuela? Esto es lo que en los países anglosajones se viene denominando desde hace tiempo worldschooling, una nueva forma de aprender que tiene el mundo como tablero de juego.

Pero antes de entrar en detalles aclararemos algunos términos, porque en el ámbito de las alternativas educativas existen diferentes conceptos acabados en “ing” que nos pueden confundir. Si ya tienes claros estos conceptos, puedes saltarte los siguientes párrafos e ir directamente a la parte sobre el worldschooling.

Homeschooling

La traducción literal de homeschooling sería “educación en casa”. En España existen entre 2.000 y 3.000 familias que la practican. Normalmente consiste en llevar a cabo en casa el mismo o parecido currículum al que se estudia en una escuela normal. Los padres establecen unos horarios,  se preparan e imparten las clases. Aquí puedes leer más sobre el homeschooling.

En definitiva, la escuela en casa.

Unschooling

Pero algunos de los que dicen practicar “educación en casa” o homeschooling no se atienen a currículums, ni se preparan clases. En lugar de ser ellos quienes dirigen el aprendizaje de sus hijos, lo que hacen es estar muy atentos a lo que a sus hijos les interesa aprender y les acompañan buscándoles información. Pueden conseguir libros o cualquier tipo de material explicativo o pueden buscar lugares  apropiados donde sus hijos acudan a aprender lo que les interese (academias, escuelas).

Esta manera de educar se suele llamar unschooling. Literalmente se traduciría por “desescolarización”.

Pero entre homeschooling y unschooling hay mucha variedad

Entre estas dos maneras tan diferentes de educar en casa hay muchas opciones intermedias diferentes. Hay, por ejemplo, familias que se pueden aproximar más al unschooling en su día a día, pero ocasionalmente pueden llegar a imponer a sus hijos a acudir a clases “extraescolares” de alguna materia, porque piensan que es algo tan importante que no pueden esperar a que sus hijos se muestren interesados. O puede haber quienes establezcan para sus hijos un horario de aprendizaje de matemáticas y lengua,  respecto al resto de materias les den más libertad, y simplemente estén atentos a qué intereses muestran sus hijos para trabajar esos otros temas juntos.

Si queréis profundizar un poco más en las diferencias entre el homeschooling y el unschooling os recomiendo este artículo de Yvonne Laborda .

También os recomiendo la página de la Asociación para la Libre Educación (ALE), con toda la información práctica para quien se interesa por la educación fuera de la escuela.

¿Y cómo funciona el worldschooling?

El worldschooling parte de la idea de que viajando, nuestros hijos pueden llevar a cabo gran cantidad de aprendizajes. El hecho de estar en contacto con el día a día de las culturas, los lugares y las personas de aquellos lugares por los que vayamos transitando, les dan unos conocimientos prácticos a los que difícilmente podrían haber tenido acceso si nos mantenemos estáticos en el lugar donde vivimos.

El worldschooling se basa, al igual que el unschooling, en que  lo difícil es no aprender, porque desde el momento en que nacemos estamos aprendiendo de lo que nos rodea. Porque la tendencia a aprender es algo innato. Un niño pequeño aprende a sentarse, a caminar, y a hablar sin necesidad de que nadie le enseñe. ¿Os imagináis enseñándole a vuestro hijo o hija a vocalizar, libro de aprendizaje en mano? Una situación absurda, ¿verdad?

Pues de esta misma manera espontánea, el viajar nos puede llevar a numerosos aprendizajes prácticos.

Matemáticas, idiomas, historia, biología, arte, música, geografía, cultura… la lista de materias es infinita. Aprender otro idioma jugando con los niños del lugar, historia visitando ruinas romanas o egipcias, biología yendo de paseo por el campo, arte en museos, música en conciertos…

El worldschooling también admite variaciones

Entre el homeschooling y el unschooling más puros hay variedad de opciones, y ahora añadimos una manera más de aprender que podemos combinar con ellas. Porque el aprendizaje es vida y la vida es puro movimiento y flexibilidad: existen tantas maneras de aprender como personas y familias.

Si te gusta viajar en familia, seguramente conozcas Familias en ruta, donde Max nos presenta la forma personal de su familia de vivir el worldschooling. Sin embargo, esta es sólo una forma más de practicar esta forma de vida.

Tenemos familias que escolarizan a sus hijos y aprovechan las vacaciones de verano para hacer largas salidas de worldschooling; también hay familias que hacen homeschooling y lo combinan con viajes worldschooling; familias que mientras viajan alternan worldschooling y homeschooling….

Y por supuesto  las familias más puristas: las que viajan durante todo el año haciendo 100% worldschooling.

Pero incluso podría considerarse que una familia unschooler (como la nuestra) que frecuentemente  sale a la naturaleza con sus hijos, de vez en cuando acude a museos, visita ciudades y tiene contacto diario con otros idiomas, es en su hacer cotidiano worldschooler.

Las combinaciones posibles son muchas, aunque a mí la opción que más me atrae es la de viajar una larga temporada (uno o dos años), acompañando a mis hijos en su aprendizaje, con el mundo como grandísimo maestro.

Algo útil para quien esté interesado: no estaremos solos

Por si nos animáramos a llevar a cabo algo de worldschooling, os cuento algo práctico: en las redes podemos encontrarnos fácilmente con personas que están llevando ya a cabo este modo de vida. Existen diversos grupos de facebook, a través de los cuales es posible contactar familias que viajen por lugares a los que vayamos a ir. Aunque no existe (todavía, estoy segura de que acabará creándose) una página web oficial de worldschoolers.

También se ha creado recientemente una página que permite intercambiar casa a familias worldschoolers.

En general, las familias que no escolarizan a sus hijos (homeschoolers y unschoolers) buscan la manera de satisfacer la necesidad de socialización de los niños (y de los adultos). En ese proceso internet es un gran aliado, porque facilita muchísimo la creación de redes entre quienes no se encuentran necesariamente cerca pero sí tienen intereses comunes. De las redes surgen grupos que suelen encontrarse regularmente.

A nivel europeo tenemos una página, originalmente en alemán pero ahora también en inglés (aunque en fase beta) en la que podrás encontrar información sobre los encuentros de alternativas educativas, algo muy útil cuando estás de viaje y quieres juntarte con otras familias afines a la tuya.

Y ahora… ¿cómo lo ves?, ¿te animarías a viajar con tus hijos por una larga temporada haciendo unschooling?

En este post podéis leer las experiencias de la familia worldschooler que me abrió los ojos a este tipo de vida. En ella nos cuentan su día a día y comparten informaciones prácticas.

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