Agobiada por las responsabilidades familiares y del hogar y confundida por cierta crisis de pareja, Nicole decidió el invierno pasado que salir de las rutinas de su vida en Suiza podría traerle los aires nuevos que su familia necesitaba.

Koh Phangan (Tailandia), un grupo numeroso de familias viajeras, 9 semanas en las que poder delegar tareas, compartir más la crianza de los niños e inquietudes con otras familias.

El resto os lo cuenta ella misma, en esta entrevista que hicimos en marzo, con la que continuamos la serie de entrevistas a las familias que acudieron al encuentro de Koh Phangan.

Hola, Nicole,  ¿por qué decidisteis venir a este encuentro?

Se me caía la casa encima. Había muchas cosas que me sobrepasaban. El verano pasado nos mudamos a una casa muy grande, con un jardín. El trabajo de jardinería me gusta, pero también estaba el trabajo de casa… era todo demasiado.

Y para colmo la niña de la que yo era madre de día se fue de un día para otro. Era como un tercer hijo para mí. Sentí que todo se derrumbaba a mi alrededor.

Además, la relación entre Dani y yo llevaba un tiempo regular, como suele ocurrir cuando hay niños pequeños.

No me encontraba bien y pensé que tenía que salir y encontrar espacio también para pensar. Porque en casa con las actividades cotidianas al final no tienes tiempo de hacerlo, te dejas llevar.

Empecé a buscar algún lugar a donde ir… Me recomendaron diferentes lugares: en Perú, en Suiza… Pero eran lugares caros y yo buscaba comunidad, un lugar donde la gente pudiera apoyarse, los niños tuvieran otros niños, y donde pudiera ofrecer mis servicios una vez que me sintiera mejor.

A través de facebook, de una recomendación, llegué a este grupo. Y tuve claro que quería venir aquí.

Dani al principio no quería venir, porque es autónomo, con 40 empleados a su cargo. Y ya se había tomado 3 semanas de vacaciones en Navidad. Pero lo pensó y le parecía interesante. En principio quería venir una semana, que se convirtieron en dos y finalmente reservó para tres.

Dani apoyó la idea. Sólo poco antes de salir, cuando nos enteramos de que estaba habiendo inundaciones y de que todo estaba enmohecido en el resort, me preguntaba si estábamos seguros de hacerlo.

La iniciativa fue mía, por lo tanto.

Aquí has conocido a varias familias nómadas. ¿Qué es lo que mas te ha sorprendido de ellas?

Que aunque son familias libres también tienen sus problemas. Que discuten, que los niños no son felices de la noche a la mañana. Que también tienen mal humor.

Cuando piensas en una familia que está dando la vuelta al mundo crees que son felices permanentemente, o eso pensaba yo. Pero no es así, por supuesto que discuten. Ahora lo encuentro lógico.

Otra cosa que me parece interesante es que, aunque están viajando, muchas están en búsqueda: no saben si quieren seguir viajando toda su vida, o si quieren tener 4 lugares entre los que ir moviéndose, porque allí saben que allí tienen una casa conocida, o su panadería, o su restaurante, y saben que se encuentran allí con las mismas familias, que los niños ven siempre a los mismos amigos… En cierta manera una rutina, más sencilla que explorar un lugar nuevo, menos estresante y que requiere menos tiempo de adaptación.

Todo esto me ha sorprendido. Me parece lógico pero no me lo esperaba. Las últimas semanas han sido muy interesantes.

Hay otras familias que vuelven ahora a casa y que después del verano se lanzan a viajar. Otros que se lo piensan y se dan medio año para quizá comenzar…

Habéis venido para estar aquí 9 semanas. ¿Cómo habéis organizado el trabajo para poder estar aquí?

Yo soy autónoma y he delegado mucho. Para las asesorías he avisado a compañeras asesoras y les he pedido si podía reenviarles pacientes.

Dani ha pasado sus proyectos a sus padres, que también están en el negocio, y a otros jefes de obra. Ha funcionado bien. Pero no puede trabajar online. Yo sí podría.

Taro no tiene obligación todavía de ir al jardín de infancia y Nora es muy pequeña. Así que todos hemos tenido la libertad de venir, el único que ha tenido que organizarse ha sido Dani. Aunque siendo jefe es siempre más fácil.

¿Tras 5 semanas aquí has sentido ganas de cambiar tu vida?

Ya las tenía je, je. Pero sí, el ver que tienes más tiempo para los niños, que se puede  salir a comer fuera, que se puede delegar la limpieza…

En casa nos ha sido difícil hasta ahora encontrar amistades con ideas parecidas y te sientes incomprendida, como fuera… Tienes la sensación de ser un alien.

Aquí es bonito poder dar de mamar a una niña de dos años y medio, hacer colecho, o portearlos… sin que nadie te mire raro. Puedes ser vegana, o comer sin azúcar, o sin lácteos, o mirar las alergias alimentarias… Y no tienes que andar dando explicaciones.

Esto lo echo en falta en casa. Me encuentro aislada, porque vivimos fuera del pueblo. Aquí, aunque todos tenemos nuestro propio bungalow, tenemos puntos de encuentro como el restaurante, la piscina o el chat, donde se proponen actividades y quien quiere se apunta.

Los niños pueden ir a jugar con amigos y no tienes miedo de que los puedan secuestrar o los atropellen.

Aquí cada familia tiene su procedencia, su idioma, los niños tienen edades muy diversas, cada familia trae su historia propia. Pero todo encuentra su lugar. Una familia sabe mucho de animales, otra mucho de plantas, otra de hacer manualidades y los niños pueden ir cogiendo de lo que les interesa. Esto me parece muy enriquecedor.

Las conversaciones no son superficiales, como en casa, sino mucho más profundas porque nos entendemos y no nos enjuiciamos. Valoro esto muchísimo. Es muy enriquecedor.

¿Volverías a hacer un viaje así?

En principio sí, pero tenemos que pensar primero un poco. Dani se ha ido hace una semana y ahora tendrá tiempo de ordenar un poco lo vivido. Depende mucho de él, de si pudiera venir regularmente con nosotros, porque no creo que los niños y él quieran estar mucho tiempo separados.

Quizá en otras familias funciona, porque de todas maneras no se ven mucho porque el papá tiene mucho trabajo, pero no creo que a nosotros nos funcionara. Él tendría que venir con nosotros. O quizá podría irme yo de vez en cuando con los niños a donde estuvierais las familias viajeras, pero no más de 2 o 3 semanas. Y tener nuestra casa abierta a las familias que quieran venir.

¿Tienes nuevas ideas ahora para tu blog o para tu trabajo?

El blog surgió precisamente por el viaje, porque  los clientes se interesaban por saber qué hacíamos en el viaje. Aunque me gusta escribir y con 14 años publiqué en algunos periódicos, ahora pensaba que ya había suficientes blogs como para abrir uno más. Pero ante el interés de los clientes y para tener al día a mi familia decidí abrir este, más como un blog de viajes.

Ahora me he dado cuenta de que me gusta hacerlo, de que probablemente quiera profundizar en algunos temas…

También tengo ahora nuevas ideas de cómo hacer con el negocio, cosas que cambiar, cómo centrarme en cosas que me gustan más… Todavía voy a estar aquí cuatro semanas y seguiré pensando en ello.

Tengo dos niños pequeños y no quiero trabajar demasiado. Desde que abrí el negocio he trabajado muchísimo, le he dedicado mucho tiempo por la noche a trabajar, para poder estar por el día con los niños. Pero me he dado cuenta de que tengo que dormir más, para estar más equilibrada. No me puedo llamar Familyfeeling y estar recomendando a las mamás que duerman, porque es importante para estar bien, y no hacerlo yo.

Quiero concentrarme en los temas más que me interesan, quizá más en el asesoramiento.

¿Ahora tienes más razones para viajar?

Sí, claro. Me he dado cuenta de que no es tan difícil con los dos niños por el mundo. Con la mamá y quizá también con el papá ellos están contentos.

Para nosotros era la primera vez que hacíamos un vuelo tan largo y no fue nada complicado. La vuelta supongo que no lo será tampoco.

Ellos disfrutan, Taro incluso ha dicho que se quiere quedar a vivir aquí para siempre.  Así que seguro que le gusta volver a hacer un viaje de este tipo.

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También descubren y aprenden un montón aquí: es la escuela de la vida.

En casa es un aprendizaje más restringido, porque siempre tienen lo mismo alrededor (los mismos animales, los mismos bosques, etc.). Pero cambiando de lugar se abren mundos de aprendizaje, puertas a otras maneras de pensar, otras perspectivas, otra fauna…

Cómo hacen aquí casas, cómo construyen, por ejemplo, ha sido súper interesante de ver para Dani, para mí, y para Taro.

En este sentido es importante que salgamos de viaje de vez en cuando, y no a las cuatro paredes de un hotel durante una semana, sino ver realmente el lugar y la cultura.

¿Qué has aprendido aquí sobre ti misma?

Que yo soy yo esté donde esté. Que no puedo dejar los problemas en casa y punto. Yo soy yo, y tengo mi pasado.

Pensé que no teniendo que ocuparme de la casa o de mis compromisos profesionales estaría más relajada, despreocupada. Pero aquí, con más tiempo para pensar, con reuniones que rescatan temas pendientes, como los encuentros en la playa (beachtalks…) aparecen más pensamientos todavía.

También he aprendido que en estas comunidades no se me juzga, aunque pierda los nervios y a veces llore o grite a los niños, porque mi temperamento tiende a ser así (las dos primeras semanas de adaptación fueron más complicadas…). Pero aquí soy aceptada como soy.

En cambio, en casa suelo estar pendiente de qué dirán, y con los niños siempre tenemos que tener cuidado: de no hacer ruido, de no correr en el tren, de no comportarse de tal modo en el restaurante…

Por ejemplo, aquí si a Taro se le cae y se le rompe un vaso, sonríen y lo limpian. Son tan amables…. En Suiza  a veces me da la sensación incluso de que piensan que lo hemos hecho a propósito, por supuesto lo habitual es que no lo hagan, pero aun así una tiene esa sensación, porque todo es muy rígido.

En cambio aquí se vive al día, aunque estén sucias las cosas o haya ruido no importa…

¿Qué es Worldschooling para ti?

Que el mundo entero apoya la educación, la formación, el aprendizaje de tu hijo. Que no sólo aprende a través de unos cuantos profesores y un poco de los padres. Sino también de los abuelos, de los vecinos, del conductor del autobús, del cartero… de todos.

Ya sea viviendo en un lugar y haciendo unschooling, freeschooling o worldschooling, como quieras llamarlo…

Es reaccionar a las necesidades de los niños, apoyarlas y buscar oportunidades de aprendizaje: si quiere pescar, acercarse a un pescador y preguntarle si podemos ir con él …; preguntar en el restaurante al que hemos ido un par de veces si nuestro hijo puede ayudar una tarde en la cocina… Aprovechar las oportunidades para apoyar a nuestros hijos.

Conocer nuestros límites, no pensar que tenemos que saberlo todo, sino delegar en estas otras personas que tenemos alrededor, que tienen las informaciones vivas y correctas.

Worldschooling es esto. Aquí por ejemplo,  si no sé algo lo pregunto a quien tengo alrededor.  Y si nadie lo sabe entonces ya pregunto a la Sra. Google. Porque cuando alguien sabe de un tema nos va a llegar de manera más auténtica que si lo leemos simplemente en internet.

¿Una anécdota de vuestro viaje?

Desde que volvimos de Tailandia hay muchas cosas que han cambiado.

Lo más divertido es cómo hablan los niños entre ellos. Nora suele hablar alemán estándar* mezclado con inglés, habla sola o con muñecos y peluches. También suele hablar por teléfono con la calculadora estropeada que le regaló Theresa (una niña del encuentro). Y Taro, bueno, más masculino, dice dejadamente: “yes” o “no”. Breve y  conciso.

Nos lo pasamos genial y ellos hablan mucho de entonces. Y quien sabe cuándo será la próxima vez que hablemos 4 idiomas a la vez.

Nicole, muchísimas gracias por tu tiempo, tu sinceridad y tu inspiración. Ha sido un placer conversar contigo.

Nicole vive en el centro de Suiza con su marido Dani, sus hijos, de 5 y 3 años, y dos gatos. Es asesora de lactancia, porteo y copas menstruales. En sus sesiones de coaching apoya y acompaña a padres y madres en su deseo de que su día a día sea lo más natural, respetuoso y adaptado a sus necesidades.  Con asesoramientos de porteo, apoyo en la lactancia, consejos para dormir mejor etc. Todo esto y mucha más información es la que aparece en su página (en alemán), también enlaces y libros a los que acudir. En Facebook administra además un grupo de intercambio, una bolsa local de objetos de segunda mano y otra de segunda mano infantil.

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*en Suiza se habla alemán suizo (Schwitzerdeutsch) junto al alemán estándar (Hochdeutsch).

 

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