No es la primera vez que lo digo: el mejor camino hacia una vida en tus términos, una vida que te permite conciliar todo lo que te importa, es el autoempleo, es crear tu propio negocio, ya sea grande o pequeño y modelarlo a tu gusto.

(De hecho, hace poco os contaba cómo ha sido en mi caso, os hablaba de mi experiencia con los ingresos pasivos y os indicaba cómo cualquiera con ganas y aguante puede montar un negocio que le permita vivir la vida a su manera.)

Pero claro, ahora os preguntáis, ¿eso de emprender, es o no es para mí?

Muy pocos de nosotros venimos ya diciendo, “oye, quiero ser emprendedor”. Muchos hemos vivido en familias en las que los empresarios estaban mal vistos, en las que el objetivo era encontrar un trabajo que no te disgustase demasiado y que diera el dinero que necesitas.

Los españoles y en general las “culturas latinas”, ya sea en América, Italia, Portugal… y, por supuesto, España somos sufridores por naturaleza, nos sentimos a gusto en el rol de víctimas y mártires, así que eso del éxito, la felicidad y la riqueza no se ven con buenos ojos (eso sí, en América la influencia estadounidense se ha hecho notar en este tema, para bien en este caso).

Así que aquí estamos, ante una decisión en principio fácil, que por nuestro entorno y configuración de fábrica se nos hace difícil:

¿Debería empezar a emprender?

Espero poder ayudarte a tomar esta decisión con este artículo que viene con una pequeña petición y oferta al final.

En principio, te aconsejo leer el artículo de principio a fin, pero aquí tienes un pequeño índice por si prefieres saltar a algún punto:

Sobre los requisitos para ser emprendedor o emprendedora

Por supuesto, la gran pregunta para muchos no es si emprender o no, sino si eres o no eres una persona emprendedora. Ya que si no lo eres, ¿cómo podrías llegar algún día a emprender con éxito?

Podríamos por lo tanto preguntarnos, ¿qué es un emprendedor? (en un post pasado te hablaba sobre las diferentes opciones para trabajar: trabajador por cuenta ajena, autónomo, empresario, etc.)

Una persona emprendedora es una persona valiente o desesperada.

Es una persona que actúa, que va más allá de las palabras y decide empezar a trabajar para solucionar los problemas de otros de forma que consigue convertirse en parte importante de la sociedad, creando tanto valor y ganándose tanta confianza que otros están dispuestos a pagar por lo que ofrece.

Una persona emprendedora es una persona valiente o desesperada. Clic para tuitear

Emprender es siempre algo nuevo, algo arriesgado, ya que no sabes qué va a salir de ahí. Eso sí, la alternativa, no emprender, podría ser como mínimo igual de arriesgada, sobre todo a la larga.

Una persona emprendedora es una persona que no mira hacia atrás, que da un paso y luego otro. Así hasta llegar a algún lado. Luego sigue y sigue.

Como dice Yoda, el simpático y llamativo enano verde de la Guerra de las Galaxias:

Haz o no hagas, pero no lo intentes.

Yoda

Emprender es un equilibrio entre ponerse a andar y planificar el trayecto.

Hay emprendedores que fallan por lo mucho que planifican y otros porque no tienen ni idea de a dónde van. Eso sí, la inmensa mayoría falla porque no actúan.

En mi experiencia es preferible ponerse a andar y luego empezar a planificar el trayecto. Sin embargo, si quieres avanzar es fundamental pararse en algún momento y planificar algo.

Por otro lado, hay quien dice que emprender es convertirse en esclavo de tu negocio, o que no es posible crear un negocio pequeñito y simple, que te deje tiempo para otras cosas.

“Para ser el mejor, vas a tener que sufrir.” Algo así dicen.

“Si no aspiras a ser el mejor, para qué participar en la carrera.” Añaden después.

En mi experiencia, son ideas equivocadas de lo que es emprender. Es verdad que tienes que tener algo de hambre y crear algo que funcione y ayude a la gente de la mejor forma posible, pero no necesitas ser el único, ni el mejor, ni el más grande, tienes que centrarte en lo que haces y hacerlo lo mejor que tú puedas.

No hay ningún problema con no crecer. Puedes hacer cosas increíbles con un equipo pequeño

Jason Fried

En mi caso, mi prioridad absoluta es hacer lo que me gusta de la forma en que me gusta. Así hasta satisfacer mi curiosidad e interés. Llegado a ese punto, quiero poder cambiar de actividad.

“Tiempo, tienes que sacrificar mucho tiempo.”

“Trabajo, tendrás que hacer un montón de cosas, también algunas que no te apetecerá hacer.”

Sí, todo eso es cierto, pero, ten en cuenta:

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que volver a trabajar en tu vida

Confucius

Es verdad que a veces tendrás que hacer cosas que no quieres hacer, pero lo harás con gusto, porque sabrás que es lo que te permite hacer todo lo demás que sí te gusta hacer. Es más, al contrario de lo que ocurre cuando trabajas por cuenta ajena, una vez que hayas alcanzado cierto éxito podrás subcontratar muchas de esas tareas que no te gustan.

Entonces, ¿eres una persona emprendedora o puedes convertirte en una?

Como decíamos antes, un emprendedor es alguien que actúa, que construye algo que soluciona problemas de la sociedad que le rodea. Es una persona que consigue la confianza de su público y que planifica lo suficiente para no ir sin rumbo.

Esto nos lleva a la gran pregunta, ¿puede cualquiera convertirse en emprendedor? Y ya más concretamente, ¿puedes tú ser un emprendedor o emprendedora?

Cuando hablaba de la persona emprendedora lo he hecho definiéndola por lo que hace y esto tiene una muy buena razón de ser:

Nadie se convierte en emprendedor por sus características, lo somos por nuestras acciones.

Esto nos lleva a un problema, ¿cómo empezamos a actuar? El sistema educativo y la sociedad en la que vivimos, por supuesto, no nos lo ponen fácil, así que ¿cómo podemos ponernos en marcha?

Cuando tienes hambre, ¿cómo vas a ponerte a andar en una dirección si no sabes si allí encontrarás comida?

Si estás totalmente perdido, cuando estás en una situación en la que no tienes nada, lo tienes fácil, es moverte o morir de hambre en el sitio. Pero cuando tienes otras opciones, como la del trabajo por cuenta ajena que (a veces) te mata poco a poco, la cosa se complica más.

Nadie se convierte en emprendedor por sus características, lo somos por nuestras acciones Clic para tuitear

La cuestión no es si eres o no eres un emprendedor, tampoco si emprender o no emprender, la cuestión es que existen necesidades en el mundo, y si encuentras alguna, puedes cubrirla.

Tal y como suelo decir a los emprendedores que acompaño: no necesitas ser el mejor para hacerlo, ni el que más tiempo tiene, tampoco hace falta que sacrifiques todo lo que tienes. Simplemente tienes que encontrar una solución al problema.

Luego tienes que descubrir si esa necesidad la comparte mucha gente, si hay más personas que podrían beneficiarse de la solución que has encontrado.

Si es así, no hacerles llegar lo que has creado sería una idiotez, sobre todo teniendo en cuenta que cubrir las necesidades de otros puede ayudarte a cubrir las propias.

Y así de fácil, paso a paso, te has convertido en un emprendedor o emprendedora.

¿A quién le importa ahora si lo eres de nacimiento, o si es tu entorno, formación o necesidad quien te ha llevado ahí?

No te preguntes si eres o no eres una persona emprendedora o no, abre los ojos y si ves un problema intenta solucionarlo. Te habrás convertido en emprendedor antes de lo que nunca hubieras creído posible.

El buen emprendedor

¿Qué es para mí un buen emprendedor, cómo es el camino que debería tomar? Aquí te lo explico.

Tu solución quedará obsoleta algún día, pero no importa, porque tú ya habrás notado que el mercado, tu público, te pide otra cosa y habrás actuado.

¿Que cómo lo haces?, muy fácil:

Te especializas en el problema, en lugar de hacerlo en la solución

Los productos y servicios siempre se pueden mejorar, otras empresas pueden quitarte tu cuota de mercado, pero lo que no pueden hacer es quitarte la confianza de tu público y tu conocimiento del mercado, es decir, no pueden quitarte tus relaciones, ni lo que sabes del problema y de la gente que tiene el problema.

Un buen emprendedor aspira a hacer el mejor producto posible para su cliente. Eso no significa crear la compañía número uno de tu sector. Significa ser el mejor solucionando el problema en el que te has especializado para el sector (o grupo de gente) a la que sirves.

Pero un buen emprendedor no es solo eso, un buen emprendedor también quiere vivir bien y en sus términos, en definitiva, sigue el consejo de Seth:

En lugar de vivir preguntándote cuándo llegarán tus siguientes vacaciones, crea una vida de la que no necesites escapar.

Seth Godin.

Un buen emprendedor se pregunta ya desde el principio cuánto tiempo va a dedicar al negocio, cuánto a la familia, cuánto a la pareja y cuánto a su propia persona. Por supuesto, también se pregunta qué quiere lograr y cómo quiere vivir.

No olvides decidir cuanto antes cuánto tiempo estás dispuesto a meter en tu negocio y cuánto quieres guardarte para estar en familia y pareja, si no lo haces, tu negocio se comerá todo lo demás.

(click en la imagen para acceder al curso)

La trampa de la Sociedad del Bienestar

Como suelo decir, ni a ti ni a nadie, no te corresponde una vida cómoda.

Muchos cometemos el error de pensar que por haber nacido en un país occidental tenemos ciertos derechos, que la sociedad está obligada a darnos ciertas cosas, pero esto no es real y cuanto antes nos demos cuenta, mejor nos irá (tienes más información sobre esto en Librestado).

Hemos nacido en una sociedad que da muchas cosas por hecho, pero recuerda, por mucho que creas en algo, ese algo no se convierte en una realidad.

No, no tienes derecho a una vida, ni a una vivienda, ni siquiera a un trabajo digno (ni indigno). De hecho es hora de que tomes las riendas de tu vida.

Entonces, si no tienes nada de eso, ¿qué es lo que temes perder?, ¿por qué no estás dispuesto a hacerte con lo que quieres?

La comodidad es tu enemigo, no sigas la senda del mínimo esfuerzo, no te escondas, ¡muévete!

El rol del dinero en el proyecto emprendedor

Para un emprendedor, el dinero no es la meta, sino el indicador de que está haciendo las cosas bien. Cuanto más dinero hace tu empresa, mejor lo estás haciendo.

Por supuesto, puedes intentar hacer trampas para sacar un poco más de aquí y allá, pero a la larga, el mercado (la gente) descubre las trampas y pone a todo el mundo en su sitio.

El emprendedor no tiene ningún problema con el dinero, ama el dinero y todo lo que este le permite hacer (uno de los primeros aprendizajes de toda persona que quiera vivir en libertad es que el dinero no es un problema ni tiene nada de sucio).

No ve el dinero como objetivo último, sabe que tiene que centrarse en crear algo valioso y ganarse la confianza de sus clientes. Sin embargo, ve el dinero como algo indispensable, ya que sin este no puede seguir sirviendo a su público y viviendo como quiere, es más, sin dinero no tiene ninguna señal de que lo que hace es realmente importante.

Sobre el atajo: la senda oscura del empresario

A mi entender, existen dos razones para que las empresas y los empresarios que las llevan tengan mala fama: la envidia de la gente y la incompetencia del propio emprendedor.

La envidia porque hay demasiadas personas que llevan vidas que no quieren vivir, personas que buscan todo tipo de escusas para no salir de ahí, ya sea enemigos invisibles que conspiran en el poder u otros problemas más visibles en los que fundamentan su inmovilidad.

Su vía de escape puede ser hablar mal de otros, echar balones fuera. Piensa que los demás lo tienen más fácil y, por supuesto, que los que mejor lo tienen son los ricos y los empresarios.

La incompetencia porque también hay bastantes emprendedores que han optado por el camino más corto, por atajar, por hacer dinero hoy a costa del futuro de la propia empresa mañana.

Suele ser gente a la que le da miedo competir con otros en iguales condiciones, que piensan que solo pueden tener éxito si les dan algún tipo de ventaja, es decir, aprovechando su posición y contactos, hacen trampas.

En realidad, no existe nunca una buena razón para hacer trampas. La buena empresaria o empresario sabe que los envidiosos y provocadores no deben tenerse en cuenta y que a la larga el tramposo cae.

Existiendo la opción de hacer dinero solucionando problemas y ayudando a otros, solo un enfermo o un tonto querría enriquecerse engañando o robando a nadie.

Tu camino para emprender

Como no me gusta quedarme en la teoría, para cerrar este artículo quiero mostrarte un camino que podrías seguir.

Ya lo hemos dicho en varias ocasiones: todo empieza por ponerse en movimiento, luego necesitas un objetivo y después trazas un plan.

Tener ideas es fácil, lo difícil es llevarlas a la realidad.

Guy Kawasaki

A partir de ahí empiezas a crear los hábitos que te permitirán seguir tu plan sin tener que pensar, sin tener que luchar contigo mismo a cada paso que das.

¿Has decidido que te interesa el ámbito de los sellos? Empieza a leer sobre ellos, conoce a gente activa en el sector, decide cuál será tu objetivo (provisional) y cómo podrías, así, muy en general, llegar ahí.

Luego sigues caminando, das pasos. Vas andando en pos de tu meta final. Por supuesto, la meta cambiará de lugar, pero nunca dejarás de avanzar.

Quizás has conocido ya a gente, te comunicas con ellos en encuentros físicos (congresos y cursos) y virtuales (blogs, foros, redes sociales…).

Descubres en carne propia algunos de los grandes problemas de los coleccionistas y empiezas a buscar soluciones hasta dar con algo que piensas que podría ayudar también a otros, algo que además te ves haciendo por otros.

Evita enfrascarte en grandes tareas que al final no sirven más que para esconderse. No inviertas años en hacer una carrera o visitar cursos, no pierdas tiempo creando un curso o una aplicación o diseño que te lleve un año.

Lo que necesitas son acciones cortas y numerosas, así es como antes descubrirás lo que el mercado (las personas) necesita. Piénsate muy bien cualquier actividad que te lleve demasiado tiempo y llega lo antes posible a la primera venta.

Haces una pequeña landing, es decir una página web en la que presentas tu oferta (tu solución para coleccionistas en nuestro caso). En ella hablas del problema y de cómo tú también lo has vivido. Luego hablas de la solución, de cómo eso que has hecho (o vas a hacer) soluciona el problema.

Si tienes gente a la que ya has solucionado su problema, qué hablen de ello (testimonios). Si no, habla de tu caso, de cómo lo has solucionado para ti.

Presentas tu solución (landing) a compañeros coleccionistas, a esa otra gente que has conocido y que tiene el problema y empiezas a ver cómo reacciona. La pregunta ahora es ¿compran o no compran?

Si no compran, pregúntales por qué no lo han hecho y haz los cambios que consideres oportunos. Quizás tengas que modificar tu oferta, la solución que quieres ofrecere o incluso buscar otro problema, pero sigues en movimiento.

Como hemos dicho antes, la cuestión no es si eres un emprendedor, tampoco si quieres emprender, ni siquiera si has encontrado ya una necesidad que merezca la pena cubrir.

Lo único que importa es que estás ahí, que estás viendo y te están viendo, que estás interactuando y que, en algún momento, aparecerá una oportunidad (y después otra y otra…) que, sin duda, encontrarás una necesidad que podrás cubrir como nadie antes y de ahí a tu primera venta hay un paso.

Recuerda, la comodidad, el miedo y las prisas (presión por hacer dinero, impaciencia, presión social) son tus mayores enemigos, es lo que te separa de tus sueños de libertad, satisfacción y bienestar.

Si necesitas ayuda para empezar a emprender, te interesará saber que ofrezco un servicio de acompañamiento y consultoría para familias que quieren vivir y trabajar en libertad.

***

La oferta

Como sabéis los que seguís este blog, uno de nuestros objetivos principales es ayudaros a trabajar y vivir en libertad, queremos hablaros de nuestras experiencias y contaros las experiencias de otras personas con las que nos vamos cruzando en nuestro camino (si todavía no te has apuntado a nuestros contenidos, puedes hacerlo ahora aquí).

Ya hace tiempo que nos preguntamos cómo podríamos ayudaros a alcanzar esa vida que queréis, personalmente me como a menudo la cabeza pensando en diferentes opciones.

Cada vez que recibo uno de vuestros emails en los que me explicáis vuestra situación, que queréis encontrar la manera de crear una vía de ingresos que os permita vivir viajando, o tener más tiempo para vosotros y vuestros hijos, o simplemente dejar ese trabajo que no os gusta, vuelvo a ponerme en marcha. Sin embargo, la duda sigue ahí:

¿Cómo podría ayudaros mejor?

Soy perfectamente consciente de que, para muchos, los artículos que escribo no van a ser suficiente, de que necesitáis algo más. Esto me lleva entonces a esbozar posibles cursos sobre cómo crear un blog o web, sobre cómo conseguir visitas, sobre cómo vender, sobre cómo emprender…

Pero luego pienso que no es suficiente, que necesitáis algo más y lo paro, vuelvo a centrarme en mis propios proyectos.

Para nosotros, nuestro tiempo es muy importante, así que la opción de las consultorías y del acompañamiento uno a uno (las que en principio me parecen más efectivas) se nos hacen complicadas, tendría que cobrarlas muy caras, al menos a doscientos euros la sesión para que me mereciese la pena (cuando tienes tu negocio, lo último que quieres, lo que más caro tienes que cobrar, es el trabajo por horas para otros).

Sin embargo, desde hace poco estoy dándole vueltas a un concepto diferente que podría ser la solución que me permitiría combinar el poder del acompañamiento personalizado con las ventajas de un programa o curso digital.

No quiero contar mucho más, porque todavía no sé si realmente lo voy a hacer, ni si puede funcionar tal y como lo vengo pensando.

Ahora, de momento, me gustaría pedirte una cosa, si esto es algo que podría interesarte, dímelo.

Ya sé que no te he dicho qué es, ni qué precio tendrá, así que tampoco te voy a pedir que te comprometas, simplemente necesito que me des una “señal” de que crees que podría interesarte, de que quieres crear un trabajo a tu medida y empezar a emprender.

Para hacérmelo saber, te agradecería que usases los comentarios de este post o que nos escribieses diciéndonos cuál es tu mayor miedo u obstáculo para convertirte en emprendedor.

No tiene por qué ser más de una o dos frases. Me vale con un “me interesa, mi mayor miedo/obstáculo es no valer como emprendedor/ tener que invertir mucho dinero/ no tener tiempo/ no poder convencer a mi pareja/ fracasar/ lo que dirá mi familia y amigos…”.

No quiero perder mi tiempo creando cosas que luego nadie quiere, así que esta será mi forma de validar la necesidad (otra de las cosas indispensables en el lanzamiento de todo proyecto y que os enseñaré a hacer, descubrir si realmente hay interés por lo que quieres hacer):

Si no hay al menos 50 personas interesadas, seguramente lo pare.

Así que si te interesa y sabes de más gente a la que podría interesarle una cosa así, por favor, háblales de todo esto. Quizás puedas ayudarme compartiendo este artículo en tus redes sociales o enviando un email a esa gente que pienses que pueda estar interesada.

Pulsa aquí para compartir:

… y no olvides decirme si esto podría interesarte.

¡Un abrazo!

Adrián

Guardar